Cine Gastronómico #3. Tomates verdes fritos

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Año: 1991
País: Estados Unidos
Duración: 127 min
Director: Jon Avnet
Género: Drama/ Años 30

Sinopsis

Evelyn, ama de casa a las puertas de la menopausia y encerrada en una vida anodina, se refugia en comer de manera compulsiva y en asistir a infructuosas charlas matrimoniales con el objetivo de escapar de su rutina, pero el verdadero cambio que experimenta se produce cuando conoce de manera casual a Ninny, una anciana que vive en una residencia de mayores. Esta le cuenta en varios encuentros la historia de parte de su vida, transcurrida en Alabama. Este relato narra la historia de amistad entre Idgie y Ruth, que tras conocerse con un hecho que cambiará la mentalidad de ambas, forjan una estrecha relación, cargada de acontecimientos de gran trascendencia.

Crítica

Si bien la gastronomía no juega un papel tan importante en la película como en otros títulos que hemos comentado o que comentaremos en el futuro, nos muestra uno de los valores que la cocina nos puede enseñar: compartir, con todo lo que ello conlleva.

Filme basado en la novela homónima de Fannie Flagg, quien participó en la elaboración de un guión en el que tuvo que transigir en detalles de calado como la relación entre las dos protagonistas de la historia principal que, si bien en la pantalla narra la amistad entre Idgie y Ruth, en la historia original se consuma como relación sentimental. Y, ciertamente, durante el visionado de la película el espectador espera constantemente un gesto de amor entre ambas más allá de abrazos o de tímidos gestos de complicidad, puesto que la dimensión de los sentimientos de una hacia otra y la dimensión de lo vivido entre ambas es tal que , finalmente, nos queda la impresión de que el guión ha decidido retraerse en este sentido, quizá por no saber cual sería la reacción del gran público ante una historia de amor entre dos mujeres.

Otra de las diferencias entre la novela y la película es el desarrollo del perfil de personajes que, o bien aparecen sin profundizar demasiado en ellos (Grady, Smokey o Eva), o ni siquiera forman parte de la historia, lo cual hace que nos centremos más en el vínculo entre Ruth e Idgie, algo que, por apasionante, merece la parcela que se le dedica y ni un minuto menos.

La cinta alterna flashback que nos van mostrando la citada historia a través del relato de Ninny, esta vez en presente, y Evelyn, su atenta y fascinada interlocutora. La narración va forjando un sentimiento de amistad entre ambas casi tan grande y no menos significativo que el de Ruth e Idgie. Kathy Bates, quien interpreta el papel de Evelyn, logra trasladar de manera eficaz al espectador la cándida ilusión de la juventud ante las terapéuticas palabras de la anciana (comenzó la película comiendo compulsivamente unas barritas de chocolate que acaba sustituyendo por verdura fresca) , y destaca en un reparto de por sí sobresaliente.

La cuidada ambientación contribuye a generar la pretendida e ineludible atmósfera literaria que sirve de marco perfecto para las más de dos horas de una película que se muestra a flor de piel desde su comienzo, sin caer en el sentimentalismo estridente y suministrando este en sus justas dosis teniendo en cuenta el amplio abanico de emociones y problemáticas que la cinta abarca (el racismo, el maltrato machista, la relación cuasi amorosa entre dos mujeres, la amistad, la muerte, etc).

Nuestra valoración: 8/10

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