Cine gastronómico #4. Una pastelería en Tokio

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Año: 2015
País: Japón
Duración: 113 min
Director: Naomi Kawase
Género: Drama/ Gastronomía

Sinopsis

Una pequeña pastelería de Tokio regentada por Sentaro, un cocinero de espíritu cansado, recibe la visita de una anciana. Tokue, de 76 años, se ofrece a ocupar un puesto vacante en la cocina del establecimiento, propuesta a la que Sentaro accede sólo después de probar el delicioso “anko” que prepara la mujer. Con el paso del tiempo, ambos van estrechando su relación y crean un vínculo afectivo que resulta terapéutico para ambos.

Crítica

“Mi abuela hablaba a las cosas, consideraba que tenían alma. Es un pensamiento muy respetable”. Naomi Kawase, quien ya ha dirigido varios documentales autobiográficos, utiliza en Una Pasteleria en Tokio la fotografía de un modo descriptivo, dejando así que aquello que no tiene voz nos cuente cosas. Y es que sólo de ese modo podemos dejar que aquello que verdaderamente importa se separe de lo insustancial (baste como ejemplo la secuencia de la primera vez que Sentaro y Tokue preparan la receta de la pasta de judías).

La historia se articula con una dirección que no tiene ninguna prisa por llegar a donde pretende, pues lo importante es que el espectador vaya empapándose por el camino del verdadero significado de lo que Kawase nos quiere contar, una intención que armoniza con la austeridad de los diálogos, y que nos acerca a un cine ligado a la poesía en la que los silencios y las pausas trascienden.

Tokue, una cocinera que padece de lepra y que encarna la actriz Kirin Kiki, nos muestra a través de su personaje una curiosidad  tan desprovista de filtros como honesta (“¿cómo alguien a quien no le gustan los dorayakis se puede dedicar a cocinarlos”?, y nos revela que, a veces, a quien menos tiempo le queda en la vida es precisamente quien menos prisa tiene, mostrando así la película, una vez más, su interés por lo existencial (valgan de ejemplo los numerosos planos de cerezos, con una floración que es tan bella como efímera).

La cinta exhibe alguna de las cualidades de la buena cocina, como la paciencia y la verdadera dedicación, y ahonda en el problema social que tiene como origen la política actual de marginación y aislamiento que sufren los enfermos de lepra en el “país del sol naciente”.

Nuestra valoración: 7,5/10

 

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